Brisas costeras, los famosos térmicos

Hoy en Radikite, escuela de kitesurf en Tarifa, os queremos hablar de las brisas costeras, sí, de los famosos vientos térmicos que nos salvan muchas sesiones de kite durante la primavera y el verano.

Durante las estaciones cálidas en las zonas próximas a la costa se da un fenómeno meteorológico en el que se establecen circulaciones de aire a causa del calentamiento diurno y el enfriamiento nocturno de la tierra y el mar. El contraste de temperatura entre el mar y la tierra genera gradientes locales de poca presión pero suficientes para salvarnos un buen día de kite.

Hay dos tipos de brisas:

  • Brisa marina o virazón: Circulación de aire desde mar a tierra

Seguro que más de una vez has escuchado en la playa a algún kiter hablando sobre el viento térmico, pues bien, se refiere a esto. Vamos a entenderlo un poco mejor…

Durante el día, a medida que el sol calienta la tierra, aparece sobre la superficie de la franja costera una corriente de aire procedente del mar, que en el transcurso de la mañana va progresando y creciendo en espesor y en extensión horizontal hacia tierra firme y posteriormente, a medida que la brisa se desarrolla se va extendiendo también hacia mar adentro.

Ésta suele penetrar tierra adentro entre 20 y 50 kilómetros en latitudes medias mientras que en los trópicos puede alcanzar los 300 kilómetros.

La brisa de mar o virazón consiste en una corriente de viento superficial y otra corriente superior, mas débil pero con mayor espesor vertical, denominada corriente de retorno o reflujo que cierra el ciclo.

La intensidad del viento puede oscilar entre fuerzas Beaufort 3 y 4 (7-16 nudos) pudiendo alcanzar fuerza 5 (17-21 nudos) en algunos casos. Generalmente las velocidades máximas de viento se alcanzan poco después de registrarse las temperaturas máximas.

A todo esto hay que añadir otros factores como la topografía, orografía o condiciones locales para que este fenómeno pueda darse.

  • Brisa de tierra o terral:  Circulación de aire desde tierra a mar

A medida que el sol desaparece ocurre justo al contrario que con el virazón, la tierra empieza a enfriarse y el mar se mantiene cálido por lo que la corriente cambia de sentido estableciéndose el terral pero con menor intensidad que la virazón (fuerza 1-2).

La topografía del terreno, los relieves orográficos o los tipos de suelo también pueden condicionar el comportamiento de los terrales incluso anularlos.

Be a rider, let’s kite!

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